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diciembre 28th, 2011 § 1 comentario

Nuestra brevísima estancia en el hospital nos generó un trauma, obvio.
A Emma le cambió el apetito para siempre y yo, definitivamente, me he convertido en mejor persona (o eso creo).
En los análisis que le hicieron en el hospital Emma salió con una ligera anemia. Una como paranoica. Cita con el pediatra, que por cierto, nos cambiaron la que teníamos y ahora tenemos una provisoria que pinta mejor que la titular pero todavía no es definitiva. La pediatra dijo que Emma está perfecta y que le diéramos de comer helado por aquéllo de la garganta irritada… jo. De la anemia nada, que en la situación en la que le hicieron los exámenes que los resultados son “normales”, así que lo de la anemia es “normal”.
Yo llevaba 3 días documentándome sobre menús para niños de 2 años. Recetas dizque “apetitosas” que a mi me da flojera cocinar por el engorro y las horas de preparación, y es que en esta casa una entra a la cocina a las 6.45 de la tarde y a las 7.15 ya estamos sentados comiendo. La verdad es que poner en el plato de Emma algo así como lo de arriba me horroriza, a mi no me dan ganas de comer viendo eso. Total que salvé las recetas que según yo podrían funcionar porque Emma dejó de comer un rato y me asusté, pero ya volvió, solo que ahora es muy selectiva con lo que come y la carne sigue sin gustarle. Que ni culpa tiene porque a mi tampoco me gusta y rara vez comemos carne, pero con esto de que es pequeña y necesita las proteínas animales para crecer, hay que darle un pedazo de buey, cerdo, conejo, pavo, gallina, cordero o algo así de vez en cuando. Los sitios que “entienden” de comida para niños dicen que diario tienen que comer carne… Me lancé con una pasta con pavo oculto, que se comió con éxito porque Emma, muy a la italiana, se come la pasta hasta cruda. Luego hice unas hamburguesas de verdura con la verdura en camuflaje. Fatal el experimento. No por poco sabrosas sino porque son fritas y yo odio freír. Emma no se comió ni un bocado completo y me dijo que “dove sono le carote mamma!!”, o sea que mi hija prefiere las verduras con su respectiva forma y color. Yo me tuve que comer la mitad de de la producción de hamburguesas porque K tiene un virus viajero en la panza y no puede ni debe comer demasiado. Odio comer frito. Al final voy a seguir con mis menús normales, con Emma comiendo lo que quiera. Basta.
*La foto no es mía, la tomé de aquí.
Pobrecita, ojala se mejore pronto. Ayer me acordé de vos ya que fui a comer Mexicano… mmm que rico!
Mis hijos comen bastante bien, aunque tienen sus cositas… Al mayor no le gusta el chocolate y a la menor casi no le gusta el queso… Ojalá se mejore pronto y encuentre lo que le gusta comer, sano y equilibrado. Que comiences muy bien el 2012!